sexta-feira, 14 de agosto de 2009


INTENCIONES
Esta hora que no pasa. Ya es viernes y aún faltan dos horas para que yo pueda salir. Sólo consigo pensar en mi casa, en mi salón. Aquel sillón tan confortable, aquella estantería con la tele y con mi dvd. Podría ahora estar estirado en el mirando a una película y con una cerveza en la mano. Mejor, podría estar mirar al partido de fútbol. Mi equipo juega hoy. Y yo aquí.Este reloj esta me enojando. Falta una hora y media. Puedo sentir el olor de la cena que mi esposa esta preparando. Mi plato favorito, paella. Esto está me matando. Podría estar ahora sentado en una de las seis sillas de la ancha mesa del comedor. Podría estar cenando con mi querida esposa y con mis hijos. ¿Mis hijos? No, creo que no con ellos. Sólo con mi cariño. Podríamos estar solitos. Hace tiempo que eso no ocurre. Pero, ¿que podría hacer con mis hijos? Creo que no importaría a mi madre quedarse con ellos. Pero primer tengo que salir de este infierno.Estos punteros no caminan más. ¡Están arrastrándose! La voluntad que tengo es de romper, de despedazar este maldito reloj. Quiero salir de este sitio y falta una hora. ¡Qué rollo! Podría estar en mi habitación. Mi cama me llama. Oiga, ella me clama. Tengo que ir. Mi cuerpo está muy cansado, mi miente también. Tengo qué estirarme en ella. Tengo que descansar. Podría estar en mi cama leyendo aquel libro que no he terminado. La historia está tan interesante. No sé si fue aquella maligna mujer que mató a su esposo. Pero la única cosa que quiero asesinar ahora, es este reloj.¡Gracias a Dios! Faltan sólo cinco minutos. Voy a beber un vaso de agua y después me voy. Mira, es mi jefe. Pero... está viniendo para cá. ¿Cómo? ¿Quieres que yo haga hora extra? Pero tengo que ir a mi casa. ¿Tengo que me quedar? ¿El bono es bueno? No sé... ¿Será que me quedo?... Podría usar este dinero para comprar aquel zapato que mi cariño tanto quiere. Pero, ¿por cuantas horas? Sólo dos. Cierto, me quedo. No creo que dije eso. Ahora el único sillón que voy me estirar es esta silla incómoda. No creo. Una nueva pelea con el reloj. Y ahora tengo estas carpetas para pelear.¡Falta una hora! Estoy solito acá en mi oficina. No sé que puedo hacer para que el tiempo pase más rápido. Estas carpetas y este ordenador me ponen loco. Están en un complot contra mi. Bueno... Puedo oír música. Déjeme ver... No hay nadie acá… Creo que esta es buena. A sí es muy buena. Pero podría esta en mí casa oyendo mis discos. Podría estar en mi sofá oyendo a Carlos Gardel con una luz baja. Bailaría un rato con mi esposa y después... Bien... Creo que voy a pedir para dejar a nuestros hijos en la casa de mi madre. Cariño, estoy llamándote pues hoy me retrasaré un rato. En menos de una hora salgo de aquí. No, no es esto. Es que mi jefe me solicitó. No te preocupes. Quiero pedirte un favor, lleve los chicos a mi madre, hace tiempo que ello no se quedan con ella y yo quiero tener una charla contigo. No, no es nada. Cierto. Creo que en una hora y media llego. Te amo. Besos.¡Qué bueno! Sólo faltan cinco minutos. No voy a beber agua. Voy esperar aquí, en silencio. ¡Sólo cuatro! Voy a mi casa. Cenaré. Y voy a poner una música. ¡Sólo tres! Me ducharé. Me afeitaré y me poneré perfumado. ¡Sólo dos! Después bailaré con mi cariño y la besaré. ¡Sólo uno! Y... Ahora me voy.Que bueno que no tenia tránsito. La luz está prendida, creo que mi esposa ya llevó los chicos a mi mamá. ¡Hola cariño! ¿Cómo? ¿Quieres que te acompañe al mercado? Pero... Podremos charlar por el camino. Más... Después aún vas a la peluquería. Es que... Quieres aprovechar que no tienes que cuidar de los chicos. No era eso que pensaba en hacerlo. Pero si es lo que qieres, ¿qué puedo yo hablarte?
Por Ana Carolina Giorgion

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